Los juegos de carreras nunca había sido mi género preferido en esto de los videojuegos. Algunos pocos juegos sí me habían gustado mucho, como Top Gear Rally o V-Rally para Nintendo 64, especialmente el primero... ¿quizás se puede considerar Superruner para MSX como un juego de carreras? En fin, Unirally sí es un ejemplo de esta excepción... Aunque ninguno es desde luego un clásico tipo Out Run, Ridge Racer o Gran Turismo. Ninguno de éstos me llegó en exceso... muchos gráfico potente y coche para conducir... ¿y qué hay de la jugabilidad y de la diversión?

Un buen día probé Burnout 3: Takedown en Xbox. En principio sólo me gustó el modo de choques, en el que tienes un escenario lleno de tráfico y tu objetivo es causar con un coche específico y desde un choque provocado el mayor amasijo de hierros posible. Me gustó mucho: gráficos geniales, sonidos de efecto excelentes -el sonido sampleado de los cristales y metales rompiéndose y doblándose, así como de los pitos y derrapes era espectacular-, y un locutor chalado que acompañaba la acción haciendo gala de una magnífica traducción hecha desde el inglés -la mejor que hasta entonces había oído- incluyendo la propia dicción.

Entonces descubrí que Burnout no era sólo un juego de choques. Intenté otros modos de juego, una de las claves del éxito en este juego: hay muchos modos de juego aparte de los más de cincuenta vehículos que puedes conseguir según vas avanzando, aparte de los más de doscientos circuitos que puedes jugar tras ir desbloqueándolos. Pero como iba diciendo, hay diferentes modos como: carrera (contra otros cinco conductores para ganarles en una o más vueltas), escenarios de choque, furia al volante (una carrera contra cinco conductores en la que el objetivo es provocar un número de accidentes determinado en un tiempo limitado, chocando contra ellos y con cuidado de que no hagan ellos lo mismo contigo hasta

destrozar tu coche), liga (un

pequeño conjunto de circuitos en el que se gana más puntos por llegar primero y que gana quien tenga más puntos al final), cara a cara (contra un conductor que goza de un coche más potente que el tuyo y al que si ganas le quitas el coche, llevándotelo a tu garaje), eliminador (el último rival de cada vuelta explota literalmente hasta que sólo queda uno) y carreras especiales en circuitos muy complicados con algunos vehículos espectaculares como deportivos o modelos de fórmula uno...

Sin embargo, ésta es sólo una de las características de Burnout 3. Hay otras importantes como, por ejemplo, la posibilidad de escoger circuito entre una media de tres a seis abiertos, por lo que el

desarrollo del juego no es linear pero sí está controlado, ya que algunos vehículos más potentes y algunas pistas sólo estarán disponibles al completar ciertas pruebas.

Y existe una diferencia entre quedar primero o tercero en cada carrera, por ejemplo, sobre todo a la hora de completar el garaje y ganar más facilidades para pruebas que se van complicando poco a poco. Turismos, deportivos, y maravillas tales como furgones de correo y hasta un autobús...

¿Pero qué es lo que diferencia realmente Burnout 3 Takedown de otros grandes juegos de carreras, tal como se refieren a otros juegos de este género? La política, el estilo y la mentalidad de choque generales presente en el juego. Da igual el modo de juego o el tipo de circuito en el que estemos, la manera de progresar es hacer que los contrarios se estrellen solos o contra ellos mismos, gracias a lo cual obtendremos un turbo sin el cual nos sería muy difícil ganar las pruebas. Imprudencias como conducir en sentido contrario, escapar por los pelos de accidentes que nosotros mismos hemos provocado u otras acciones cafres nos darán más poder para causar más confusión, tal como subraya nuestro querido Arturo en una de

sus primeras alocuciones.

La maravillosa banda sonora. Otro punto fuerte. La estoy disfrutando ahora mismo para inspirarme, al igual que en otras ocasiones sólo por diversión. Normalmente rechazo este tipo de música dura pero parece que los desarrolladores conocen bien el género y han escogido auténticos temazos que le van como anilllo al dedo al juego. Grupos como Franz Ferdinand, Donots, Autopilot Off, Maxeen, Sahara Hotnights, Amber Pacific o Sugarcult aparecen en las más de cincuenta pistas musicales que componen el juego.

Los sonidos de efecto se sitúan también en esta línea, ¡son tan reales que a veces tenemos que mirar a la calle para asegurarnos de que lo que hemos oído no es real!

Los gráficos son espléndidos desde todos los puntos de vista. Las texturas, los juegos de luces, la fluidez de movimientos, los rayos del sol, el cielo y las nubes, y los gráficos del trasfondo, ricos, muy terminados, perfectos.

El juego tiene más de doscientos circuitos, tarjetas postales que se obtienen dependiendo de los accidentes que vayamos causando, premios especiales que dependen de los puntos que tengamos, una agenda amplísima. Por todo ello, estamos ante un juego muy variado y largo. Calculo unas treinta horas reales de juego, mientras que un juego tipo Zelda Ocarina of Time

puede tener unas quince o veinte horas reales , como mucho. Además, tenemos el modo Multijugador. No hay ni música ni locutor en este modo de juego -quizás no he explicado todavía bien su función: el locutor es un tipo chalado que nos va dando información en las carreras entre canción y canción con unos comentarios absolutamente desternillantes y bestias-, pero aun así podemos disfrutar del estilo de juego Burnout así como de sus geniales controles en compañía de un amigo.

Burnout 3: Takedown es un juego maravilloso. No te lo puedes perder. En mi opinión, es junto con Doom 3 el mejor en su generación de consolas - Xbox, Gamecube, PS2-. Es completo como pocos, y algunas de sus características son sobresalientes, tocando la perfección. Burnout 4: Revenge no es tan bueno como su predecesor. Pero es lógico, no puede haber tanto juego bueno suelto.

He visto algunas imágenes de este juego por la televisión cuando se habla de la violencia en los videojuegos y de el daño que puede provocar en menores. Bueno, siempre podemos educar a los críos en condiciones y apagar la consola, para que vean el informativo de las tres y se culturicen a base de guerras. Los videojuegos son irreales por definición, colegas.

Lo mejor del juego: Completo en todos los sentidos.

Lo peor: Tras jugarlo mil veces, ya aburre. ¡No debería ser tan adictivo! En fin, aunque el modo multijugador está bien, podría ser mejor.